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¿A tu sistema inmune le afecta tu calidad del sueño?

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El sistema inmunológico es el encargado de proteger nuestro cuerpo de enfermedades y virus, pero ¿sabías que la calidad de nuestro sueño también puede afectar su funcionamiento?

El sueño es una actividad esencial para el bienestar del cuerpo humano. Pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo y es durante este tiempo que el organismo se recupera y se prepara para enfrentar el día siguiente.

Dormir es una de las funciones vitales que más disfrutamos, pero de la que menos solemos saber. Las fases del sueño determinan en gran medida la calidad de nuestro descanso y nuestra energía del día siguiente. 

Nuestro cerebro necesita dormir para recuperar energía y procesar la información que va obteniendo del día a día. Además, en cada una de las fases del sueño, nuestro cerebro realiza diferentes procesos. 

Se distinguen 5 etapas del sueño diferentes, de las cuales 4 son de sueño lento y una es de sueño rápido (REM). 

Las fases del sueño se alternan de forma cíclica durante todo el tiempo que dormimos, de manera que cada 90 minutos aproximadamente comenzamos una fase nueva. 

Durante las 4 primeras fases, nuestro cuerpo comienza a descansar poco a poco. Nuestra respiración y nuestro ritmo cardíaco disminuyen ligeramente. 

Durante la última fase, la de sueño REM, es cuando nuestro cuerpo se recupera y repone energías.

Nuestros músculos se relajan, se produce la recuperación física y se asienta nuestra memoria. Esta última fase es la que determina la calidad de nuestro descanso. 

Suele ser bastante normal que no se alcance en personas que duermen durante muchas horas, sobre todo jóvenes y adolescentes. Por lo tanto, no es la cantidad de sueño sino su calidad. 

La relevancia a la hora de mantener una buena higiene del sueño es clave para recuperar la energía. Dormir bien, y llegar así hasta la fase REM, es clave para cuidar de nuestros procesos cognitivos, de la memoria, de la atención, la percepción, la capacidad para reaccionar de manera más efectiva a los estímulos del día a día, etc.

Sin embargo, en la actualidad, muchas personas sufren de problemas de sueño y esto altera la expresión genética, es decir, nuestra epigenética.

¿Qué es el sistema inmunológico y cómo funciona?

El sistema inmunológico es una red de células, tejidos y órganos que trabajan juntos para proteger el cuerpo de enfermedades e infecciones. 

Este sistema tiene como función detectar y destruir cualquier invasor que pueda dañar el organismo, incluyendo virus, bacterias y células cancerosas.

El sistema inmunológico está compuesto por dos tipos de células: las células inmunitarias innatas y las células inmunitarias adaptativas. 

Las células inmunitarias innatas son las primeras en actuar cuando el cuerpo se enfrenta a una infección. Estas células reconocen los patógenos que entran en el cuerpo y los eliminan. Por otro lado, las células inmunitarias adaptativas son específicas para cada patógeno y se adaptan para combatirlo.

¿Cómo afecta el sueño al sistema inmunológico?

Tanto la calidad como la cantidad de sueño, pueden influir significativamente en la respuesta inmunológica del cuerpo. Cuando no dormimos lo suficiente, nuestro cuerpo produce menos células T, un tipo de célula inmunitaria adaptativa que ayuda a combatir las infecciones.

Además, cuando estamos privados de sueño, nuestro organismo produce más hormonas del estrés como el cortisol, lo que puede reducir la respuesta inmunológica del cuerpo.

Por otro lado, dormir lo suficiente y tener una buena calidad de sueño puede fortalecer el sistema inmunológico y mejorar su capacidad para combatir diferentes enfermedades. 

Durante el sueño, el cuerpo produce proteínas llamadas citocinas, que ayudan a combatir infecciones y reducen la inflamación en el cuerpo.

5 curiosidades sobre la relación entre el sueño y el sistema inmune

1.- El sueño es necesario para la memoria inmunológica: Durante el sueño, el cuerpo “recuerda” los patógenos que ha encontrado antes y desarrolla una memoria inmunológica. Esto permite que el cuerpo pueda combatir mejor los patógenos si se enfrenta a ellos nuevamente en el futuro.

2.- La falta de sueño puede aumentar el riesgo de enfermedades: La privación crónica del sueño se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, en parte debido a su impacto en el sistema inmunológico.

3.- Dormir después de recibir una vacuna puede mejorar su efectividad: Un estudio encontró que las personas que durmieron durante las primeras 24 horas después de recibir una vacuna contra la gripe desarrollaron una mayor respuesta inmunológica en comparación con las personas que se mantuvieron despiertas.

4.- Los cambios en el sueño afectan la respuesta inmunológica de los astronautas: Los astronautas que viajan al espacio pueden experimentar cambios en su ciclo de sueño debido a la falta de gravedad y la falta de un ciclo de luz natural. Esto afecta su sistema inmunológico y su capacidad para combatir enfermedades.

5.- La duración ideal del sueño varía según la edad: A medida que envejecemos, nuestras necesidades de sueño cambian. Los adultos mayores pueden necesitar menos sueño que los jóvenes adultos, pero aún necesitan un sueño reparador para mantener su sistema inmunológico en buen estado.

Consejos para mejorar la calidad del sueño y fortalecer el sistema inmunológico

Existen varios consejos y hábitos que pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño y fortalecer el sistema inmunológico. Aquí te presentamos algunos:

Mantén una rutina de sueño regular: Trata de acostarte y levantarte a la misma hora todos los días para que tu cuerpo se acostumbre a un horario regular de sueño.

Crea un ambiente propicio para el sueño: Asegúrate de que tu dormitorio esté oscuro, tranquilo y a una temperatura agradable. 

Evita las cargas electromagnéticas en la habitación de descanso: móviles, wifi, TV.

Conclusiones

El sueño es necesario para la producción de células inmunológicas y anticuerpos, así como para la memoria inmunológica.

La privación del sueño puede afectar la respuesta inmunológica del cuerpo a las vacunas y aumentar el riesgo de enfermedades.

La mala calidad del sueño puede afectar la expresión génica en múltiples vías, lo que puede contribuir a acelerar el proceso de envejecimiento celular.

A medida que nos adentramos en una era en la que cada vez se presta más atención al bienestar y la salud, es importante recordar la importancia del sueño y su impacto en nuestra salud inmunológica.

Dormir lo suficiente y mantener una buena higiene del sueño puede ser una forma efectiva de mejorar la respuesta inmunológica del cuerpo y proteger nuestra salud a largo plazo.

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